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El equilibrio.
Es la palabra clave. Internet no es omnipresente, por lo tanto no
puede cubrir todas las parcelas sociales, tampoco fue la función
del libro. Sería más lógico dejar de asignar objetivos históricos
a los diferentes medios y combinar las utilidades que nos proporciona
cada uno; ni los impresos, ni la radio, ni la televisión, ni ahora
Internet cuentan con el monopolio de la cultura. Y una vez que nos
hemos sacudido el miedo de lo que nos puede deparar los nuevos medios
y hemos dejado la desconfianza en casa, pasemos a examinar las características
de esta nueva literatura.
La red es un cajón
de sastre en el que tiene cabida cualquier tipo de contenido. Y la
LITERATURA tiene aquí su lugar privilegiado. Existen numerosas páginas
relacionadas con el mundo de las letras, porque la literatura en red
tiene sus ventajas: ofrece textos, que es el material que con más
facilidad y velocidad circula por la red; además supone un ahorro
considerable al prescindir de la producción y edición impresa.
Pero no todo
el campo es orégano. La búsqueda se puede volver insoportable si
no se encuentran los cauces adecuados. Los buscadores nos ofrecen
cientos de direcciones sin utilizar criterios específicos de selección,
tampoco es ésta su función. Por ello si se pretende disfrutar de
la literatura sin desesperar, será aconsejable navegar por revistas
especializadas en letras. Estas 'consejeras' serán una ayuda indiscutible
en diversos aspectos, autores, ensayos , reseñas de libros... pero
su valor más preciado reside en los enlaces que proporcionan y los
comentarios que realizan sobre otras publicaciones electrónicas.
Éste es el caso de la revista literaria Espéculo, que publica un
artículo valorativo sobre las direcciones literarias que circulan
por la red o la revista venezolana Letralia, que nos propone 30
webs según los intereses de cada uno. De esta manera se crea una
realidad literaria circular, que nos permite adentrarnos en la envolvente
urna de cristal de las letras.
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